La neutralidad del Estado

El concepto de neutralidad es uno de los más maltratados de todos. Se utiliza en multitud de contextos diferentes con una infinidad acepciones que poco tienen que ver en muchas ocasiones con las acepciones del DRAE. La principal deformación de lo que comúnmente se entiende por neutralidad está asociada a los Estados, esto es la noción militar de la neutralidad del Estado, definida en dos convenciones adoptadas en la Conferencia de Paz de La Haya de 19071.

Desde el laicismo, se habla de la neutralidad del Estado en referencia a las convicciones particulares. Tradicionalmente vendría a ser el no-confesionalismo del Estado sumado al trato de las organizaciones religiosas igual que al de las no religiosas, es decir el trato no privilegiado, y más aún, el trato no diferenciado. Pero hay otras cuestiones que también deben considerarse desde la noción laicista del concepto, pues el laicismo no se restringe a la cuestión religiosa exclusivamente.

Un ejemplo. El Estado, en su concepción weberiana, es el que tiene el monopolio legítimo de la violencia física. La concepción racional conlleva que el uso de la misma debe estar reglamentado y controlado. Todo ello termina concretado en los cuerpos militar y policial2. Desde el laicismo se puede asumir la existencia de un Ejército por motivos de seguridad, pero lo que no se puede asumir es el militarismo, en ninguna de sus acepciones. Si nos referimos al militarismo en tanto que injerencia de las fuerzas armadas en la conducción política del Estado, es claramente inasumible desde el laicismo. Pero también es inasumible desde el laicismo en tanto que imposición a la sociedad de los valores y categorías castrenses3.

«Israeli sea corps soldiers» de DoD photo by Mass Communication Specialist 1st Class Chad J. McNeeley, U.S. Navy. - https://dams.defenseimagery.mil/defenselink/screenres.action?id=f537f42f3f561529f4407331d43240d6db7413b4. Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Israeli_sea_corps_soldiers.jpg#mediaviewer/File:Israeli_sea_corps_soldiers.jpg

«Israeli sea corps soldiers» por DoD photo by Mass Communication Specialist 1st Class Chad J. McNeeley, U.S. Navy. – https://dams.defenseimagery.mil/defenselink/screenres.action?id=f537f42f3f561529f4407331d43240d6db7413b4. Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons.

Notas y referencias   [ + ]

1. neutralidad. Enciclopedia de la Política de Rodrigo Borja. Fecha de consulta: 03:23, octubre 4, 2014 desde http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?idind=1064
2. No todos los Estados que existen actualmente poseen cuerpos militares, pero sí que poseen al menos cuerpos policiales. Para facilitar el ejemplo, me referiré sólo a los miltares.
3. militarismo. Enciclopedia de la Política de Rodrigo Borja. Fecha de consulta: 5:12, mayo 19, 2014 desde http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?idind=995

La parte por el todo

El movimiento laicista, por su devenir histórico, se ha centrado en la separación Iglesias-Estado, lo que además ha hecho que se vea fácilmente vinculado al ateísmo, pues rara vez desde el ateísmo no se comparte esto. Desde el movimiento laicista se hace mucho énfasis en distinguir laicismo y ateísmo, pues, si bien quien es ateo suele ser laicista, la relación inversa no tiene por qué darse.

La separación Iglesias-Estado es básicamente la expresión en positivo del anticlericalismo («clericalismo: influencia excesiva del clero en los asuntos políticos.», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001), pero el anticlericalismo no implica antireligiosidad. Así, nos podemos encontrar con casos de personas que siendo creyentes (valga como ejemplo la organización española Redes Cristianas) son anticlericales, pero obviamente no son antireligiosas.

Pues bien, al igual que el anticlericalismo no implica antireligiosidad, y que el laicismo no implica ateísmo, el anticlericalismo no implica necesariamente laicismo.

El laicismo implica el anticlericalismo, pero no sólo busca la separación de las Iglesias y el Estado. Si atendemos a la definición de laicismo, éste es mucho más amplio. La separación Iglesias-Estado es condicio sine qua non para el pleno desarrollo de la libertad de conciencia, pero en modo alguno es suficiente. El establecimiento de las condiciones políticas, jurídicas y sociales para el pleno desarrollo de la libertad de conciencia requiere mucho más, la separacíón Iglesias-Estado es sólo una concreción de una de las propuestas del laicismo para el establecimiento de estas condiciones, que es la separación de la esfera de lo público y la de lo privado, de lo que también se puede concretar el principio de neutralidad del Estado.

En definitiva, hay que tener cuidado de no confundir la parte con el todo.

iceberg

«iceberg» de Natalie Lucier. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Flickr

El laicismo es el movimiento que busca el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales para el pleno desarrollo de la libertad de conciencia. Desde la perspectiva del laicismo, la libertad de conciencia es la base de los Derechos Humanos, ¿por qué?, sencillamente porque sin ella el resto de los DDHH no sería diferentes a los derechos de los animales (los no humanos, entiéndase), es decir, sin ella serían derechos otorgados, en tanto que se pierde la capacidad de saber y/o exigir el ejercicio de los derechos.

Síntesis de la definición de Juan Francisco González Barón, primer presidente de la asociación Europa Laica, y que puede encontrarse completa en la entrada Principios básicos del laicismo publicada el 30 de agosto de 2011 en el Observatorio del Laicismo.

CONCIENCIA_MORAL

«CONCIENCIA MORAL» por CamilacruzTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

Democracia prescindible

“Mediante la sacralización de la mayoría, los Parlamentos se erigen en oráculos de verdad” José Gea (obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol).

Muchas personas tenemos muy claro hacia donde decantan la balanza los obispos, pero parece que cada vez les importa menos, si acaso no es a propósito, alimentar esta imagen, que a algunos les recordará tiempos más oscuros.

Podríamos explicarlo con el auge que están teniendo ciertas ideologías que nadie creía ya posible ver renacer y que están tomando fuerza. Puede ser que ver los nuevos gobiernos de países no tan lejanos, esté empezando a impacientar al alto clero, que no se conforma con una marioneta de la derecha en el poder, pues le queman por dentro las ansias de que sean sus representantes directos quienes lo ocupen.

Puede ser eso u otra cosa, o varias a la vez. El caso es que los obispos ya no se cortan un pelo de la lengua y no se sienten satisfechos con atacar a partidos, movimientos ideológicos y demás. No señora, ya han cruzado la línea roja, al filo de la cual llevaban tiempo, y se han lanzado directos contra la democracia en sí.

Entre el conjunto de rusticidades que componen un artículo del obispo Gea publicado en su blog, podemos encontrar críticas incontroladas al Parlamento y al Gobierno como instituciones, apoyadas por el juicio que el cardenal Cañizares emite contra la democracia.

Tras la lectura de dicho escrito no puedo por menos que concluir que los obispos tienen clara una cosa, la democracia sólo es válida si son ellos quienes gobiernan. ¿A alguien le suena democracia orgánica?

Pablo Laguna es miembro de Europa Laica

Comunión infantil

Cañizares impulsa la primera comunión para antes de los siete años.

El último barómetro del CIS ha puesto nerviosos a algunos jerarcas católicos. La tendencia ya era conocida. El porcentaje de caída de fieles apenas ha variado desde hace algún tiempo, y esto obviamente indica que el porcentaje que sí que varía es el del total de fieles, que cada vez es menor y está en constante caída.

Si estos datos ya eran sabidos, obviamente la Iglesia ha ido tomando medidas. Claro que estas han sido sutiles y no se han anunciado como tales medidas para no mostrar que realmente están preocupados. Así por ejemplo, hace algún tiempo que los sermones vocean que la crisis es una crisis de valores. Sin embargo, parece que los últimos datos ya han sido vistos por algunos jerarcas como números rojos y han decidido que hay que tomar medidas más drásticas, que a la vez son más escandalosas y delatan su preocupación. Tal es la medida de rebajar la edad de la primera comunión a antes de los siete años, que impulsa el cardenal Cañizares.

Hace ya unos diez años que se comenzó a impulsar la implantación de la religión católica en educación infantil, amparada por los acuerdos con la “Santa Sede”. Y desde entonces se ha ido viendo lo mucho que le gusta a los curas estar cerca de jovencitas y sobre todo jovencitos, a veces demasiado. Y parece que han decidido disparar toda la artillería dirigida a la juventud, pues incluso el papa tomará las riendas de unas jornadas en Madrid dirigidas a la juventud.

El mensaje parece claro: cuanto más joven, mejor. No hace falta darle muchas vueltas para deducir posibles motivos.
Teniendo en cuenta que se comienza la catequesis parroquial tres años antes de realizar la primera comunión, ésta se iniciaría a los 4 años, es decir, cuando se está en educación infantil. Por lo tanto se empezaría directamente con la dosis doble de catecismo, el de la escuela y el de la parroquia, para que cuando llegue la edad en la que según Cañizares ya se tiene razón, ya no haya escapatoria, y esté todo atado y bien atado.

Todo con el objetivo según Cañizares de que los niños (y supongo que las niñas también, aunque a las mujeres suelen omitirlas) lleguen a hacer los que dios quiere que hagan. Claro que lo que dios quiere que hagan sólo se puede saber a través de su intermediario, el papa, que delega en los obispos, o sea que el objetivo es que los niños (¿y las niñas?) hagan lo que los obispos y su séquito quieren que hagan.

Cada vez les gustan más jovencitos. Y es que por lo visto toman las mentes a esa edad como papel en blanco y quieren ser los primeros en escribir en él, para que cuando llegue algo que pone en duda lo que ellos han escrito, ya no quepa.

De todo esto hay una cosa que claramente denuncia y denunciará el movimiento laicista, y es que nada de esto puede contar con el apoyo del dinero público. Por ello desde Europa Laica se denuncia que la mitad de la financiación de las Jornada Mundial de la Juventud la ponga el Gobierno y vaya a cuenta del bolsillo de toda la ciudadanía, así como denunciamos que se imparta catequesis en la escuela pública, en horario escolar, por personal seleccionado por obispos y pagado por el Estado.

Pablo Laguna es Coordinador de Jóvenes Laicistas de Europa Laica

Día de la Nueva Ciudadanía

Aunque la Grecia clásica y sus pensadores ya iniciaron con la democracia ateniense el concepto de ciudadanía, no fue hasta la Revolución Francesa cuando los individuos que inician la formación de las sociedades modernas se transforman de súbditos a ciudadanos, dejando así de estar diferenciados en función del lugar o estamento en que nacían o se ubicaban, y convirtiéndose, por tanto, en sujetos legalmente iguales. El ciudadano pasa a ser el sujeto político que participa, aunque lo sea a través de sus representantes en la elaboración de las normas y el gobierno de los asuntos públicos.

La ciudadanía es, en primer lugar, un estatus jurídico: ser titular de ciertos derechos, lo que implica también deberes y obligaciones para que todos los ciudadanos pueda ejercerlos y disfrutarlos. En segundo lugar, es una condición política: como afirmaba Aristóteles, lo que define al ciudadano es su capacidad de intervenir en los asuntos públicos y formar parte de las instituciones que gobiernan la ciudad. En tercer lugar, la ciudadanía está ligada a la pertenencia a una comunidad social y política, con la que existe una vinculación dando cohesión y solidaridad al grupo. En un mundo globalizado, como el nuestro, la comunidad local trasciende a un mundo global donde los derechos universales basados en la dignidad de los seres humanos sean la base de una convivencia planetaria.

En las actuales circunstancias, las noticias y los escándalos que nos sorprenden cada día, (aunque cada día nos sorprendan menos), si bien son una minoría, están degenerando la vida pública. Esa clase política, cada día más profesionaliza, es ejemplo de falta de honestidad y de apego a la corrupción, lo que puede llevar a muchos ciudadanos a una apatía por lo público, que terminará favoreciendo la perversa implantación de una ética política en la que lo menos importante es la defensa de LO PÚBLICO reduciendo el papel de la ciudadanía al mero trámite electoral.

Pero la conquista de la ciudadanía no puede dejarse avasallar por estas u otras circunstancias adversas. La respuesta está en el ejercicio de esa soberanía que hoy legalmente reside en la ciudadanía. Somos sujetos de derechos y deberes, y tenemos la obligación de participar en las decisiones y las normas, así como de formar parte de las instituciones. La democracia se construye participando.

Granada Laica defiende los valores de una ciudadanía plena, de personas libres e iguales, promueve las condiciones jurídicas, políticas y socioeconómicas que impulsen y hagan realidad esos valores de igualdad y libertad, hoy representados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Hemos heredado la lucha por la racionalidad y las libertades de quienes se atrevieron a pensar y soñar sin tutelas divinas. Unos valores basados en las decisiones colectivas de la ciudadanía.

Por ello hemos propuesto a todos los municipios de Granada que, como instituciones que gobiernan la “ciudad”, se comprometan con estos principios de ciudadanía: derechos y deberes iguales, participación… Organizar cada año un acto público e institucional en el que la comunidad básica de residencia, el pueblo o ciudad donde viven, reciba a la nueva ciudadanía que al cumplir sus 18 años se incorpora de forma plena. Una juventud que además de ejercer plenamente sus derechos, será llamada a afrontar las responsabilidades que la vida social comporta. Una juventud que debe ver en este importante acto de civismo un compromiso con la honestidad, la solidaridad, la justicia… es la única esperanza de cambiar el rumbo y afrontar el desafío de ejercer esa ciudadanía conquistada, pero que hay que practicar cada día en el estudio, en el trabajo, en las relaciones sociales, en las instituciones…

Éste año, ése compromiso lo han asumido algunos Ayuntamientos, y al frente se ha puesto la Diputación Provincial de Granada que ha dado el espaldarazo a la idea que los Jóvenes Laicistas de Granada Laica hemos lanzado.

Armilla ya celebró hace unos meses su acto, y ahora lo hará La Zubia, que el próximo día 4 recibirá a su nuevos ciudadanos en un acto institucional en el que les entregará, entre otros obsequios, un libro que hemos propuesto que recoja la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Constitución española y el Estatuto de Autonomía para Andalucía, bases jurídicas fundamentales para el ejercicio de nuestras responsabilidades como ciudadanos, y que la Diputación distribuirá de forma gratuita a los Ayuntamientos que quieran llevar a cabo ésta idea. Idea, que como dice Saramago en el prólogo de este libro, se trata de una gota de agua dulce en un océano de escepticismo y de indiferencia, pero que tal vez caiga en la mano de la juventud granadina calmando la sed de un nuevo proyecto de civismo y solidaridad para el futuro que se nos acerca. Creemos con él que puede ser una buena idea y que depende de nosotros, ciudadanos y ciudadanas, ponerla en marcha.

Ése mismo día 4, la Diputación de Granada organiza la “I Fiesta de la Ciudadanía”, por la tarde en el polideportivo de Las Gabias. Convirtiendo éstos actos en una auténtica celebración, con conciertos y otras actividades.

En ése gran compromiso que la Diputación ha tomado con nuestra propuesta, y por el cuál nos sentimos muy orgullosos al ver que esa mala imagen de la vida pública realmente corresponde a una minoría, ésta institución ha organizado también el “I Certamen de Premios Ciudadanía Joven”, por el que se premia a los jóvenes que tienen como ciudadanos un compromiso con la comunidad.

Los Jóvenes Laicistas de Granada Laica estamos muy contentos de haber participado tan estréchamente con nuestras instituciones en la organización de estas actividades, y estaremos encantados de hacerlo en los años venideros.

Pablo Laguna
Responsable de Jóvenes Laicistas

Fragmento del artículo de opinión de Coral Bravo: Zapatero, el cardenal Bertone y la “sana laicidad”

Publicado el 6 de febrero de 2009 en elplural.com

La riqueza del lenguaje es infinita porque proviene de la complejidad del pensamiento. El lenguaje puede ser literal o directo, cuando expresa ideas o conceptos coincidentes con la realidad de su significado, o puede ser “eufemístico” o figurado, cuando se utilizan palabras o expresiones aparentemente inofensivas para desorientar, evadir o evitar la expresión de la realidad cruda que se esconde tras ellas. El famoso “eufemismo” es una figura retórica de pensamiento que, en definitiva, puede servir, y sirve muy bien, para desvirtuar la realidad y, a veces, para engañar y desviar al interlocutor de las verdaderas intenciones del mensaje.

Coral Bravo es doctora en Filología y miembro de Europa Laica.